En la pasada asamblea, realizada los días 6, 7 y 8 de
agosto, fue evidente el malestar de los afiliados por los malos resultados de la pasada huelga, la cual no fue victoriosa
por entera responsabilidad de las dirigencias sindicales.
La dirección del sindicato se opuso a un debate en torno
al balance de la huelga, pese a ellos insistimos en un punto especial sobre el
tema. Logramos que se votara una moción que
obtuvo 550 votos a favor de poco más
de 1100 presentes; pese a no alcanzar
las 2/3 partes requeridas según la interpretación de la mesa, sí fue claro el apoyo a nuestra
postura a favor de un debate y un posicionamiento crítico.
Desde inicios de la asamblea propusimos resoluciones concretas que vendrían a marcar
una línea clara de lucha e independencia del gobierno. Levantamos banderas de los sectores más golpeados en
nuestro sindicato y cuyas reivindicaciones hoy no son prioridad en la agenda de
lucha, como el pago del 18 % de riesgo de peligrosidad para los guardas o la
equiparación de los salarios de los conserjes.
En los pocos espacios que tuvimos nos pronunciamos también
sobre la negociación salarial del II
semestre, en la cual la dirigencia
aceptó un monto menor a la inflación acumulada que se venía utilizando como
base desde el 2010 y el compromiso de
negociar con el gobierno una política de
empleo que es la antesala del salario único a lo cual debemos oponernos.
En esta asamblea la dirigencia intento aumentar sus privilegios salariales; por más de cuatro
horas el punto más debatido fue la propuesta de aumentar en 8 lecciones el
monto de salario que reciben los
dirigentes. Pese a las maniobras logramos un triunfo de la base, impidiendo que
se obtuvieran los 2/3 de los votos necesarios, con una votación de 934 a favor
de la dirigencia de más 1800 presentes.
La asamblea nos reafirma la necesidad de organizarnos
desde las bases para cambiar esta realidad. En eso estaremos trabajando.
