viernes, 5 de septiembre de 2014

EL PAPEL DE LA APSE EN LOS PRIMEROS CIEN DÍAS DE LUIS GUILLERMO SOLÍS

Por estos días diversos sectores discuten sobre el rumbo de la actual administración, mientras tanto nuestra organización sindical sigue sin un posicionamiento claro y más bien se ubica cada vez más cerca del gobierno en diversos temas.

Es por ello que debemos debatir ¿cuál ha sido el rol de esta  organización frente al nuevo gobierno? Desde hace más de una década nuestro sindicato ha cumplido un papel clave en las luchas de la clase trabajadora del sector público, actuando  con aciertos y tropiezos pero de forma independiente del gobierno y de los partidos de los empresarios. Esta independencia nos permitió librar importantes batallas como la huelga salarial del 2008, la lucha contra el proyecto de salario único en 2010 y contra la reforma fiscal de Chinchilla en 2012; pero esto  lamentablemente está cambiando en el gobierno del PAC.

La huelga por problemas de pago: una primera concesión al gobierno

Este gobierno se inauguró con una larga huelga que sostuvimos desde las bases sindicales, la dirigencia sindical siempre aposto por darle tiempo al nuevo gobierno para que “corrigiera” el problema y solamente convocó a la huelga cuando ya esta era una realidad en muchas instituciones del país. Todos los dirigentes del magisterio trataron de sembrar expectativas en el nuevo gobierno, en el caso de la APSE se llevó al seno de su máxima dirigencia nacional a la nueva Ministra de Educación, la cual   trato de “apaciguar” las aguas pidiendo tiempo. Durante la propia huelga hubo un rechazo a movilizarnos el día 8 de mayo durante el traspaso de poderes, esto según decían los propios dirigentes para no hacerle “problema” al nuevo gobierno.

Una vez que la huelga se impuso, los dirigentes siempre buscaron los caminos  para levantar el movimiento aunque los problemas no estuvieran resueltos. Pasado un mes de huelga la dirigencia sindical, apoyándose en la jerarquía de la iglesia católica, logró imponer un acuerdo para levantar la huelga que no le garantizaba el pago a los compañeros y no representaba una victoria para el movimiento.

Negociación salarial del segundo semestre: aceptar la discusión de la ley de empleo y un aumento inferior a la inflación acumulada

En la pasada negociación salarial el gobierno logró  nuevamente la colaboración sindical, incluyendo a la APSE. Los dirigentes aceptaron que el gobierno diera un aumento inferior a la inflación acumulada para las clases de puestos profesionales. Según la fórmula vigente desde el 2007 el aumento mínimo debía otorgarse tomando como piso el aumento en el costo de vida del semestre anterior que para junio cerró en 4,14%, no obstante la cifra dada por el gobierno en acuerdo con los dirigentes fue de un 4% para los profesionales y hasta un 1,14 adicional aplicable de forma escalonada  sólo al salario base (es decir, no se aplica a anualidades o incentivos) de las clases de puestos peor pagadas (Guardas, Conserjes, Oficinistas, etc.).  

Durante el gobierno de Laura Chinchilla las organizaciones sindicales protagonizaron una huelga de un día con una gran marcha nacional, producto de que el gobierno fijo un aumento en 5000 colones, monto que no respetaba la fórmula del 2007. Ahora en el nuevo gobierno del PAC  se acepta echar atrás esta fórmula.

Más grave aún es haber aceptado la discusión de la política de empleo público del gobierno, según el punto cinco de los acuerdos firmados por la APSE. Este no es un dialogo desinteresado del gobierno, los nuevos jerarcas intentan arrancar acuerdos para imponer ataques al salario, por lo que de esas discusiones no podemos esperar nada favorable a los trabajadores. En otros momentos la posición que hemos sostenido desde APSE fue de rechazo a las mesas de diálogo sobre este tema, así lo hicimos por ejemplo en 2010 cuando el MIDEPLAN llamó a discutir el proyecto de Salario Único.

Una nueva comisión para “ajustar derechos” como el zonaje y zona de menor desarrollo

Hace unos días se anuncio como una victoria  la reactivación de una comisión para revisar la zona de menor desarrollo y el zonaje, con el objetivo de ajustar los incentivos a la “nueva realidad”. Ya de antes la propia Contraloría viene insistiendo en que se eliminen estos incentivos salariales, ahora el nuevo gobierno busca meter mano para hacer frente al déficit fiscal.

El llamado a la concertación: allanar el camino para más ataques

El gobierno pidió que  lo “dejen” gobernar, mientras tanto varios sectores políticos (Unidad Social Cristiana, Frente Amplio), empresariales como la UCCAEP y sindicales liderados por Albino Vargas vienen proponiendo de forma entusiasta una gran concertación nacional. Este camino de la concertación es muy similar a la propuesta del año 1998 en la administración de Miguel Ángel Rodríguez, cuando en acuerdo con los dirigentes sindicales  el gobierno logró avanzar en temas como la reforma a las pensiones de la CCSS  o la Ley de Protección al Trabajador, que vinieron a deteriorar la seguridad social y el derecho a la pensión.

Hoy los actores del llamado a la concertación son los mismos del 98, encabezados por figuras como el entonces Ministro de Trabajo Víctor Morales y “entusiastas” defensores de la conciliación con el gobierno como el sindicalista Albino Vargas de la ANEP.  

Durante el informe de los 100 días el Presidente de la ANDE, a nombre del Bloque Sindical que integra también la APSE, fue claro en su ofrecimiento de colaborar con el gobierno como quedo demostrado en la huelga del magisterio en mayo pasado.  El mismo Bloque Sindical en su posicionamiento público por los cien días deja claro que están “absolutamente convencidos de que el verdadero cambio es posible a partir del momento en que el Gobierno disponga a entablar vías de diálogo con franqueza, transparencia y honestidad”. Es decir, la solución de nuestros problemas no estaría en la capacidad de lucha y movilización como hasta ahora, sino en la “voluntad” de dialogo del gobierno.

Nos esperan 1360 días de más ataques: necesitamos un plan de lucha independiente del gobierno

No creemos que el gobierno no tenga un rumbo claro, la política seguirá siendo de ataque a los trabajadores y a sus condiciones de vida. Los recortes al presupuesto, los malos salarios, la reforma fiscal sobre las espaldas del pueblo, el aumento de la deuda, el aumento en el costo de la vida, y muchos otros ataques seguirán estando a la orden del día.

No podemos caer en la trampa de la concertación que promueve el gobierno  y que cuenta con voces de apoyo en partidos como el Frente Amplio, esta organización tiene en su bancada a dirigentes sindicales como el compañero Carlos Hernández o la compañera Ligia Fallas, quienes deben  estar del lado de la movilización independiente de los trabajadores y no ser un punto de apoyo  de una concertación que nos conducirá a más derrotas.


La concertación propuesta y los vínculos cada vez más estrechos con el gobierno nos conducen por el camino de la derrota, la única posibilidad de salir victoriosos es demostrar en el terreno de la movilización que la APSE Sí Lucha. 

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