Por estos días diversos sectores discuten sobre el
rumbo de la actual administración, mientras tanto nuestra organización sindical
sigue sin un posicionamiento claro y más bien se ubica cada vez más cerca del
gobierno en diversos temas.
Es por ello que debemos debatir ¿cuál ha sido el rol
de esta organización frente al nuevo gobierno?
Desde hace más de una década nuestro sindicato ha cumplido un papel clave en
las luchas de la clase trabajadora del sector público, actuando con aciertos y tropiezos pero de forma
independiente del gobierno y de los partidos de los empresarios. Esta
independencia nos permitió librar importantes batallas como la huelga salarial
del 2008, la lucha contra el proyecto de salario único en 2010 y contra la
reforma fiscal de Chinchilla en 2012; pero esto lamentablemente está cambiando en el gobierno
del PAC.
La
huelga por problemas de pago: una primera concesión al gobierno
Este gobierno se inauguró con una larga huelga que
sostuvimos desde las bases sindicales, la dirigencia sindical siempre aposto
por darle tiempo al nuevo gobierno para que “corrigiera” el problema y
solamente convocó a la huelga cuando ya esta era una realidad en muchas instituciones
del país. Todos los dirigentes del magisterio trataron de sembrar expectativas
en el nuevo gobierno, en el caso de la APSE se llevó al seno de su máxima
dirigencia nacional a la nueva Ministra de Educación, la cual trato
de “apaciguar” las aguas pidiendo tiempo. Durante la propia huelga hubo un
rechazo a movilizarnos el día 8 de mayo durante el traspaso de poderes, esto
según decían los propios dirigentes para no hacerle “problema” al nuevo gobierno.
Una vez que la huelga se impuso, los dirigentes siempre
buscaron los caminos para levantar el
movimiento aunque los problemas no estuvieran resueltos. Pasado un mes de
huelga la dirigencia sindical, apoyándose en la jerarquía de la iglesia
católica, logró imponer un acuerdo para levantar la huelga que no le garantizaba
el pago a los compañeros y no representaba una victoria para el movimiento.
Negociación
salarial del segundo semestre: aceptar la discusión de la ley de empleo y un
aumento inferior a la inflación acumulada
En la pasada negociación salarial el gobierno logró nuevamente la colaboración sindical,
incluyendo a la APSE. Los dirigentes aceptaron que el gobierno diera un aumento
inferior a la inflación acumulada para las clases de puestos profesionales. Según
la fórmula vigente desde el 2007 el aumento mínimo debía otorgarse tomando como
piso el aumento en el costo de vida del semestre anterior que para junio cerró
en 4,14%, no obstante la cifra dada por el gobierno en acuerdo con los
dirigentes fue de un 4% para los profesionales y hasta un 1,14 adicional aplicable
de forma escalonada sólo al salario base
(es decir, no se aplica a anualidades o incentivos) de las clases de puestos
peor pagadas (Guardas, Conserjes, Oficinistas, etc.).
Durante el gobierno de Laura Chinchilla las
organizaciones sindicales protagonizaron una huelga de un día con una gran
marcha nacional, producto de que el gobierno fijo un aumento en 5000 colones,
monto que no respetaba la fórmula del 2007. Ahora en el nuevo gobierno del PAC se acepta echar atrás esta fórmula.
Más grave aún es haber aceptado la discusión de la política
de empleo público del gobierno, según el punto cinco de los acuerdos firmados
por la APSE. Este no es un dialogo desinteresado del gobierno, los nuevos
jerarcas intentan arrancar acuerdos para imponer ataques al salario, por lo que
de esas discusiones no podemos esperar nada favorable a los trabajadores. En
otros momentos la posición que hemos sostenido desde APSE fue de rechazo a las
mesas de diálogo sobre este tema, así lo hicimos por ejemplo en 2010 cuando el
MIDEPLAN llamó a discutir el proyecto de Salario Único.
Una
nueva comisión para “ajustar derechos” como el zonaje y zona de menor
desarrollo
Hace unos días se anuncio como una victoria la reactivación de una comisión para revisar la
zona de menor desarrollo y el zonaje, con el objetivo de ajustar los incentivos
a la “nueva realidad”. Ya de antes la propia Contraloría viene insistiendo en
que se eliminen estos incentivos salariales, ahora el nuevo gobierno busca
meter mano para hacer frente al déficit fiscal.
El
llamado a la concertación: allanar el camino para más ataques
El gobierno pidió que lo “dejen” gobernar, mientras tanto varios
sectores políticos (Unidad Social Cristiana, Frente Amplio), empresariales como
la UCCAEP y sindicales liderados por Albino Vargas vienen proponiendo de forma
entusiasta una gran concertación nacional. Este camino de la concertación es
muy similar a la propuesta del año 1998 en la administración de Miguel Ángel Rodríguez,
cuando en acuerdo con los dirigentes sindicales el gobierno logró avanzar en temas como la
reforma a las pensiones de la CCSS o la
Ley de Protección al Trabajador, que vinieron a deteriorar la seguridad social
y el derecho a la pensión.
Hoy los actores del llamado a la concertación son
los mismos del 98, encabezados por figuras como el entonces Ministro de Trabajo
Víctor Morales y “entusiastas” defensores de la conciliación con el gobierno
como el sindicalista Albino Vargas de la ANEP.
Durante el informe de los 100 días el Presidente de
la ANDE, a nombre del Bloque Sindical que integra también la APSE, fue claro en
su ofrecimiento de colaborar con el gobierno como quedo demostrado en la huelga
del magisterio en mayo pasado. El mismo Bloque
Sindical en su posicionamiento público por los cien días deja claro que están “absolutamente
convencidos de que el verdadero cambio es posible a partir del momento en que
el Gobierno disponga a entablar vías de diálogo con franqueza, transparencia y
honestidad”. Es decir, la solución de nuestros problemas no estaría en la
capacidad de lucha y movilización como hasta ahora, sino en la “voluntad” de
dialogo del gobierno.
Nos
esperan 1360 días de más ataques: necesitamos un plan de lucha independiente
del gobierno
No creemos que el gobierno no tenga un rumbo claro,
la política seguirá siendo de ataque a los trabajadores y a sus condiciones de
vida. Los recortes al presupuesto, los malos salarios, la reforma fiscal sobre
las espaldas del pueblo, el aumento de la deuda, el aumento en el costo de la
vida, y muchos otros ataques seguirán estando a la orden del día.
No podemos caer en la trampa de la concertación que
promueve el gobierno y que cuenta con voces
de apoyo en partidos como el Frente Amplio, esta organización tiene en su
bancada a dirigentes sindicales como el compañero Carlos Hernández o la
compañera Ligia Fallas, quienes deben estar del lado de la movilización independiente
de los trabajadores y no ser un punto de apoyo
de una concertación que nos conducirá a más derrotas.
La concertación propuesta y los vínculos cada vez
más estrechos con el gobierno nos conducen por el camino de la derrota, la única
posibilidad de salir victoriosos es demostrar en el terreno de la movilización
que la APSE Sí Lucha.

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