jueves, 9 de junio de 2016

Sobre la huelga del 29 de junio, la renovación de la convención colectiva del MEP sin participación de APSE y la reciente ruptura con el BUSSCO

La convocatoria a huelga de forma unilateral  por parte de la dirigencia de APSE ha generado muchas dudas, más aún a raíz de la ruptura anunciada con el Bloque Unitario Sindical y Social Costarricense (BUSSCO), realizada también sin consulta a la asamblea de presidentes de base ni a la asamblea general. Junto a estos hechos resalta también la postura antisindical del gobierno Solís, que excluyó autoritariamente a la dirigencia de APSE de la firma de la convención colectiva como represalia por la convocatoria a huelga. Sobre estos aspectos tan importantes nos permitimos opinar en este artículo.

Del boicot a la huelga del 26 y 27 de abril a una acción en solitario este 29 junio

Marcha 26 de abril, APSE participa por presión de las bases.
La dirigencia apsina claramente boicoteó la huelga del 26 y 27 de abril convocada por el BUSSCO, la cual fue apoyada por exigencia de la base del sindicato. Ahora llama a una acción aislada y en solitario sin coordinación con ninguna otra organización sindical que pudiese fortalecer esta lucha. Tampoco hay un plan escalonado que garantice realmente la huelga general indefinida hacia la que debemos ir. En nuestro criterio esta acción no está pensada para fortalecer la lucha, constituye un  intento de la dirigencia para relegitimarse en la base del sindicato ante la crisis que vive por sus posturas plegadas al gobierno Solís en meses pasados.

Creemos que la huelga del 29 de junio es una maniobra de autosalvación de la dirigencia, que más bien nos lleva al desgate y la dispersión de la lucha. Aun así nuestra posición es de participar de la huelga, es desde las calles desde donde debemos cuestionar la posición oportunista de la dirección del sindicato y exigir que en la próxima Asamblea General el punto prioritario sea la discusión y aprobación de un plan de lucha escalonado hacia la huelga general lo que está en juego este 29 de junio no es el prestigio de un puñado de dirigentes que han demostrado no estar a la altura de los acontecimientos y bien merecen nuestro rechazo, sino la amenaza de que una acción débil genere desmoralización en las filas de miles de trabajadores a quienes esperamos ver en las calles en la huelga general indefinida.

La represión del MEP y la confianza de la dirección de APSE en el gobierno

Acuerdos firmados por la dirigencia apsina el 30 de abril
Acuerdos firmados por el BUSSCO y APSE
De forma completamente autoritaria y represiva el MEP, con la complicidad de la dirigencia del SEC y la ANDE, excluyó a la APSE de la firma de la renovación por un año de la convención colectiva del MEP. Repudiamos esta acción que se une al historial represivo y antisindical del gobierno, nos llama la atención que la dirigencia apsina se sorprenda por estas acciones, su discurso más parece el del desconsuelo al ver sus ilusiones traicionadas que el del repudio a un gobierno que antes como ahora se muestra enemigo de los trabajadores.

Siempre hemos dicho que no hay que confiar en el gobierno Solís, que este es un gobierno enemigo de los trabajadores y que las mesas de diálogo solo nos iban a llevar a derrotas. Lamentablemente organizaciones como el Frente Amplio siguen aliadas a este gobierno tildándolo de progresista, al igual que las dirigencias sindicales, incluida la de la APSE, han venido confiando en Solís y ahora vemos solo los primeros resultados de esta desastrosa colaboración con el gobierno.

Ojala la dirigencia apsina rompiera de una vez por todas con el gobierno y con el pacto PAC-Frente Amplio, que esta lección les sirviera para enterrar de una vez por todas las ilusiones empeñadas en las mesas de diálogo. No obstante nuestro pronóstico es que la actual pose radical contra el gobierno será flor de un día, que no pasará de una rabieta que pronto, con el apoyo y el peso que en  la dirigencia  apsina tiene el Frente Amplio como principal aliado del gobierno, será reconducida hacia la colaboración abierta o encubierta con la administración Solís.

Desde la base del sindicato debemos exigir a la dirigencia APSINA y al Frente Amplio romper con el gobierno, no participar de las mesas de diálogo y presentar un plan de lucha alternativo que garantice una reforma fiscal que le cobre a los empresarios y que garantice salarios dignos para toda la clase trabajadora.

Debemos luchar en las calles por una verdadera  convención colectiva en el MEP

La dirigencia de APSE ha denunciado la firma de la renovación de la convención colectiva sin su participación, lo cual es correcto y nos sumamos al repudio. Pero llama la atención que no dice ni una palabra sobre el contenido firmado en dicha convención ni sobre el método de negociación entre cuatro paredes sin consulta a la base, del cual ellos han sido cómplices en los meses previos a la firma.  

Ni la APSE ni ninguna organización sindical discutió con su base la demandas a incluir en esta convención colectiva ni presentó ningún plan de lucha para incluir derechos fundamentales en la misma; también debemos decir que la firma de una convención colectiva no es potestad de un dirigente sino que debe ser una decisión discutida y aprobada por la Asamblea General del sindicato, por eso es que ni Ricardo Molina –presidente- ni Hugo Marín –secretario general- pueden firmar en nombre de todos los afiliados en caso de que el gobierno los invite a la mesa.

Hasta donde hemos conocido la renovación de la convención colectiva fue solo por un periodo de un año. Durante este tiempo debemos exigir a la APSE y demás organizaciones que se pongan en discusión mediante asambleas unificadas de todos los trabajadores de la educación el contenido de lo firmado y que estas asambleas sean las que se pronuncien sobre los acuerdos y sobre las demandas a incluir en la nueva convención que debe firmarse en junio de 2017.  Si la dirigencia quiere luchar realmente contra la maniobra del gobierno en contubernio con algunas organizaciones sindicales, debe ponerse al frente de organizar asambleas regionales de todos los trabajadores de la educación afiliados o no a la APSE  y presentar un plan de acción en la próxima asamblea general del sindicato.

Romper con el BUSCCO para luchar en solitario y sin un plan escalonado

Las dirigencia del BUSCCO y de APSE luego de la huelga del 26 y 27 de abril firmaron un acta de acuerdos en la que se comprometieron a “no afectar los servicios mientras se mantengan la mesa de diálogo y por las causas que dieron origen al movimiento”, así como a “suscribir los respectivos planes de reposición del tiempo no laborado” (Acta de acuerdos gobierno-BUSSCO del 30 de abril del 2016 suscrita por Ricardo Molina y Hugo Marín en representación de la APSE).  Estos acuerdos fueron los que el MEP y el gobierno de forma autoritaria le cobraron a la APSE por no respetar su palabra empeñada de no movilizarse, quedándose a mitad de camino entre el compromiso con la patronal y el llamado a huelga de un día para lavarse la cara frente a su base.

Ricardo Molina firmando los acuerdos del BUSSCO 
 La APSE  firmó los mismos acuerdos que el BUSSCO, los cuales por cierto no han sido llevados a discusión de la base. Hasta hace un mes la APSE reivindicaba esos acuerdos y las negociones en curso al anunciar en su página de Facebook que “se negociará sobre los 15 ejes de lucha que dieron origen a la huelga, entre los cuales están en primer lugar los proyectos de empleo público. Una negociación que requerirá de la unión de diferentes sectores de trabajadores” (www.facebook.com/APSE-Informa, publicación del 6 de mayo” , pero ahora pone como primer motivo para romper  con el BUSSCO “las infértiles negociaciones del cierre de huelga del 26 y 27 de abril” (www.facebook.com/APSE-Informa, publicación del 6 de junio), entonces uno se pregunta ¿y qué esperaban, que ahí se iban a detener los proyectos de empleo público?.

La APSE no condena ni retira su firma de los acuerdos que ellos mismos adhirieron,  tampoco proponen una estrategia distinta a la colaboración con el gobierno que viene manteniendo el BUSSCO, mucho menos llaman a construir otro frente sindical alternativo que enfrente al gobierno. No lo hacen porque en el fondo comparten la misma estrategia desmovilzadora, solo que ahora la pretenden aplicar en el peor de los escenarios, desde un total aislamiento y desde un pose que parece radical pero que en los hechos no va a enfrentar al gobierno.

APSE seguía reivindicando la estrategia de BUSSCO
Debemos exigir a la dirigencia de APSE que ponga en discusión de la base los acuerdos del 30 de abril por cuya firma ahora les recrimina el MEP, que retire su firma de esos acuerdos y que diga claramente cuáles exigencias hizo la APSE al BUSCCO para enmendar la estrategia de colaboración con el gobierno; cuáles esfuerzos se hicieron por presentar acciones conjuntas hacia la huelga general indefinida y cuál es su propuesta de unidad para enfrentar en las calles la arremetida del gobierno.

Nuestra posición es que la dirigencia de APSE no rompe con este Bloque para impulsar un espacio alternativo de lucha, tampoco porque difiera por el fondo en su estrategia. Esta medida tampoco viene a fortalecer la lucha, sino más bien a  generar una mayor dispersión de las luchas y un aislamiento de la APSE en un escenario de grandes ataques.

La torpeza de esta dirigencia es tal que cree o nos pretende hacer creer que la APSE sola pueda triunfar;  el desafío que tenemos por delante es muy diferente al de la huelga de los percentiles del 2008: sin la más amplia unidad en las calles no será posible ninguna victoria. Tampoco podremos triunfar sin un apoyo de la clase trabajadora del sector privado y los sectores populares. Si  la dirigencia de APSE quiere replantearse la estrategia del BUSSCO debería empezar por organizar comités de lucha regionales de trabajadores públicos y privados en todo el país, bajo una agenda más allá del salario y que rompa de una vez por todas con todas las ilusiones en el gobierno de Solís.

En la negociación salarial del II semestre debemos revertir los miserables ajustes de Solís

En junio se negocia el ajuste del segundo semestre y la dirigencia no dice ni una palabra, repite el argumento  atacar solo a “la derecha legislativa” (PLN, PUSC, ML) pero no dice nada del congelamiento salarial de este gobierno PAC que se dice progresista y cuenta con el apoyo del Frente Amplio. En esta negociación debemos exigir a la dirigencia de APSE enfrente en las calles la política de congelamiento salarial que que el gobierno a venido imponiendo en las últimas negociaciones sin ninguna oposición sindical. 

Esta dirigencia gasto varios millones contratando a un “profesional” para que elaborara una nueva propuesta de formula salarial, esta propuesta ni siquiera se ha hecho pública para todos los afiliados, no ha sido aprobada por ningún organismo de base y no hay ningún plan de lucha para lograr un buen ajuste salarial. Mientras tanto siguen aceptando que Solís imponga miserables ajustes salariales y se niegan a dar la pelea lo que reafirma nuestra tesis de que en el fondo mantienen la estrategia de confianza en el gobierno.



Unidad en las luchas para imponer un plan de los trabajadores

Romper con el BUSSCO para pretender dar la lucha en solitario no nos llevará a ninguna victoria. Necesitamos construir la unidad en las luchas junto a los trabajadores del sector privad que vienen luchando por defender sus trabajos y sus salarios, así como a nuestros estudiantes y familias  para construir un verdadero bloque de oposición. Las movilizaciones en los barrios por problemas de agua, las malas carreteras o la falta de inversión escuelas y colegios son parte de esas luchas que la APSE debe apoyar y organizar si queremos fortalecernos en esta dura lucha; solo con comités unificados de lucha más allá de los apsinos y los trabajadores de la educación podremos hacer frente al plan de ataques que no vienen solo de la Asamblea sino también de Casa Presidencial.


De la más unidad en las lucha debemos exigir que sean los ricos que paguen por la crisis, que se invierta más en servicios, rechazar los recortes presupuestarios que el gobierno viene pactando con el PLN y las propuestas fiscales que se están cocinando en la Asamblea para cobrarle más impuestos a todo el pueblo. 

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